sábado, diciembre 3, 2022
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La Vía de las Soluciones Definitivas

El tránsito es un auténtico dolor de cabeza en las ciudades concurridas con costos económicos, sociales y de salud. Una perspectiva aplicada desde la educación y la empatía trazará las pautas de las resoluciones concretas.

Guillermo Julián Jiménez

Si vives en Santo Domingo y conduces con regularidad, hay una queja recurrente que usted expresa sin importar sus simpatías políticas, dónde vive o sus niveles de ingresos: los tapones, o el concepto de la jerga dominicana con el que denominamos a los embotellamientos del tránsito.

El inconveniente social en cuestión se sustenta en el hecho de que gran parte del parque vehicular nacional, que se aproxima a cinco millones de unidades, circula por las calles del Gran Santo Domingo, con especial énfasis en el Distrito Nacional, lo que crea cuellos de botella en los momentos del día de mayor tránsito, es decir, las horas pico.

¿Cuáles son los intentos clásicos de soluciones para los tapones? Invertir en el ampliado de calles y avenidas, instalar nuevas soluciones viales como pasos a desnivel, construir un metro (soterrado) que descongestione las calles del nivel tierra y sancionar con multas a los conductores con hábitos que causan incidentes en el desempeño vial.

Se trata de soluciones de libro que, incluso, han funcionado en otras grandes ciudades, ya sea algunas de esas acciones o la selección de algunas. Sin embargo, en una ciudad de Santo Domingo, con un desarrollo socio-económico meteórico, el aumento de los pasajeros del transporte público y los conductores de vehículos (ya sean de cuatro ruedas o motores) excede a cualquier intento de mejorar este auténtico dolor de cabeza. Y es que a menudo olvidamos que los tapones son una consecuencia de un hecho irrefutable: que la ciudad capital se ha desarrollado financieramente.

Ante la brecha existente entre el crecimiento demográfico (cantidad de transeúntes) y las dificultades para compensar ese aumento con soluciones clásicas, me permito aportar algunas medidas en las que se puede profundizar, con fines de que Santo Domingo sea más transitable, evitando el impacto que tienen los embotellamientos en ámbitos económicos, sociales, ambientales y de salud. 

Movilidad eléctrica

Facilitar que más personas posean carros o motocicletas de modalidad eléctrica reducirá dramáticamente el impacto ambiental que ejerce el tránsito en materia de emisiones de CO2, sin contar con una cuasi eliminación de las perturbaciones sonoras.

Vehículos compartidos

Es necesario incentivar el aumento de la oferta de confortables vehículos compartidos, con conductores bien entrenados para dar un buen servicio, que convenza a muchas personas con capacidad de ser dueños de un vehículo de apelar a una opción más inteligente. Si las unidades de transporte que participan de esta modalidad de autoempleo son eléctricas, pues aún mejor.

Cuando solicito taxis por aplicaciones mejoro mi productividad incluso, puesto que al liberarme de conducir tengo la oportunidad de atender distintos asuntos laborales o personales, lo que maximiza el empleo de mi tiempo. 

Aumentar la calidad del transporte público

Mejorar el confort del transporte público, manteniéndolo a un precio razonable en base a los niveles salariales, reducirá la aspiración de adquirir carros, en especial motocicletas. Ciertamente esto requiere de inversiones público-privadas, lo que hace el Gobierno por medio de fideicomisos administradores de rutas específicas, no obstante, es necesario seguir insistiendo en esa dirección.

Educación vial

Sin detrimento de que las autoridades viables apliquen multas de manera oportuna y justa, es preciso sensibilizar a los conductores sobre las malas consecuencias que sus hábitos de manejo vehicular acarrean para todos los demás, incluyéndolos a ellos. Los esfuerzos en materia de educación vial deben ser permanentes, asertivos, adaptados a los problemas reales de nuestro tránsito y sin sensiblerías innecesarias. 

Nuevos lugares donde vivir

¿Es Santo Domingo el único lugar donde vivir? El desarrollo socio-económico de los demás territorios de República Dominicana es clave para que disminuir la migración desde las provincias hacia el Gran Santo Domingo y propiciar que familias residentes en la capital vean incentivos con fines de mudarse a otros lugares del país. Así habrá un tránsito más descongestionado. 

Gestión de los parqueos

Parte del problema de nuestro tránsito es la manera en la que los conductores parquean sus vehículos en plena calle, bloqueando las vías. Es necesario aumentar la oferta de parqueos. ¿Hacen falta inversiones para eso? Tal vez no en el corto plazo. Una gestión pública efectiva podría canalizar espacios disponibles en plazas y empresas para que los utilicen otros conductores a horas convenientes.

Me explico. Una plaza que opera en horas del día podría ceder sus espacios en horas de la noche, con el propósito de que visitantes a restaurantes o centros nocturnos encuentren parqueos o que los valet parking los lleven si no quedan tan cerca. Gestiones inteligentes podrían crear valor para negocios nocturnos, personas e inmuebles, al tiempo que las vías se liberan.

¿Qué otras ideas podrías presentar para resolver el problema del tránsito? Te invito a conversar conmigo por medio de las redes sociales: @guillejj

El autor es abogado y MBA.

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