La acupuntura urbana es un concepto desarrollado por el arquitecto y urbanista Jaime Lerner, quien fue tres veces alcalde de Curitiba y gobernador del estado de Paraná, en Brasil. Lerner demostró que las ciudades pueden transformarse profundamente a través de intervenciones pequeñas, estratégicas y de bajo costo, realizadas en puntos clave del tejido urbano.
Durante su gestión, peatonalizó el centro histórico de Curitiba en solo 72 horas, demostrando que no se necesitan décadas para lograr cambios positivos, sino voluntad política y visión urbana. También implementó uno de los primeros sistemas de autobuses de tránsito rápido del mundo (BRT), con carriles exclusivos y estaciones modernas, convirtiendo a Curitiba en un referente global de movilidad sostenible.
Así como la acupuntura tradicional utiliza pequeñas “punciones” para mejorar el bienestar del cuerpo, la acupuntura urbana busca revitalizar la ciudad con acciones puntuales que generan un efecto positivo en cadena.
Esta visión apuesta por intervenciones de bajo costo, ejecución ágil e impacto inmediato en la calidad de vida de los ciudadanos.
Ejemplos que inspiran
1. Transformar esquinas e intersecciones inseguras: pasos peatonales más visibles, pintura horizontal aplicando urbanismo táctico y ampliación de aceras. Algo tan simple puede reducir accidentes y devolverle vitalidad a la calle.
2. Parklets y jardines móviles: extensiones de la acera que ocupan uno o dos espacios de estacionamiento y se convierten en áreas de descanso, mini plazas verdes o terrazas urbanas con bancos, plantas y mesas.
3. Peatonalizaciones temporales: cerrar ciertas calles durante algunas horas para que los ciudadanos puedan caminar, socializar y disfrutar su sector de otra forma. Esta herramienta reconecta a las comunidades con su entorno y fomenta una ciudad más inclusiva y segura.
4. Iluminación creativa: alumbrar puentes peatonales, plazas oscuras y parques con diseños atractivos que mejoren la seguridad y también la estética del lugar.
5. Murales y arte urbano participativo: intervenir muros grises con arte comunitario, fortaleciendo la identidad barrial y transformando la percepción del espacio público.
¿Qué podemos hacer en Santo Domingo?
La clave está en pensar calle por calle y comenzar con un plan piloto en cada circunscripción, priorizando intervenciones concretas en cuatro áreas clave:
1. Movilidad
• Ampliar pasos peatonales y esquinas en intersecciones donde transitan muchos peatones.
• Crear cruces seguros y zonas de calma en entornos escolares, hospitales, mercados y plazas comerciales.
• Aplicar urbanismo táctico (pinturas, conos, señalización temporal) para ordenar mejor el tránsito.
• Habilitar zonas de carga y descarga temporales, pintadas y señalizadas, para reducir el caos en calles comerciales.
2. Espacio verde y usos del suelo
• Motivar a los vecinos a crear huertos urbanos comunitarios en espacios disponibles dentro de su sector.
• Fomentar la instalación de jardines verticales en fachadas y muros para embellecer, refrescar y mejorar la calidad del aire.
• Instalar parklets en zonas comerciales garantizando el flujo peatonal.
• Continuar con la siembra de árboles en diferentes zonas del Distrito Nacional.
• Promover la iniciativa “Limpia tu frente” para que, mediante el empoderamiento ciudadano, los vecinos mantengan limpio su entorno.
• Colocar gimnasios urbanos pequeños en parques con equipos básicos.
• Implementar puntos de reciclaje en sectores estratégicos para fomentar la educación ambiental.
3. Seguridad ciudadana y convivencia
• Fortalecer el programa “Sectores Iluminados, Sectores Seguros”, que ya ha instalado más de 6,000 lámparas en la capital.
• Promover murales y arte participativo en zonas con altos niveles de vandalismo, reforzando el sentido de pertenencia.
• Instalar botones de pánico conectados con la Policía Nacional, la Policía Municipal, el sistema 9-1-1 y los destacamentos policiales cercanos.
4. Identidad, cultura y reactivación económica
• Ampliar las jornadas de peatonalización que ya han tenido éxito, como Naco Peatonal y Piantini Peatonal, y extenderlas a otros sectores como Serrallés, Arroyo Hondo, Capotillo, San Gerónimo, entre otros, adaptando el formato a cada realidad e integrando a los comerciantes, juntas de vecinos y artistas en dichas jornadas.
• Colocar códigos QR en las señales de calles para contar la historia detrás de cada nombre, elevando la cultura ciudadana.
5. Tecnología y gestión inteligente
• Implementar plataformas digitales para que los ciudadanos propongan microproyectos y voten por ellos.
• Instalar puntos de Wi-Fi gratuito en plazas y parques, patrocinados por empresas privadas.
• Colocar equipos que midan en tiempo real la calidad del aire, el ruido y la huella térmica, con acceso abierto a toda la ciudadanía.
• Promover la creación de una APP de la ciudad con toda la información de lo que ocurre en esta, con alertas preventivas, actividades deportivas, actividades culturales, el tiempo, etc.
Una ciudad que se transforma desde lo pequeño
La acupuntura urbana requiere visión, voluntad y decisión de actuar. Si cada mes se realizaran tres o cuatro intervenciones de este tipo en distintos puntos del Distrito Nacional, en un año tendríamos decenas de espacios renovados, más seguros, verdes y humanos.
Es hora de que la capital adopte esta visión y pase del asfalto gris a una ciudad viva, conectada y pensada para su gente.
¡Santo Domingo tiene con QUÉ!
No se trata solo de ganar elecciones.
Se trata de ganarse el corazón de la gente.
Por Jorge Juan Feliz Pacheco
El autor es regidor del Distrito Nacional