Isidro Toro Pampols
La geografía es la ciencia que estudia los hechos y fenómenos físicos, biológicos y humanos de la superficie terrestre, atendiendo a las causas que los originan y a su relación con otros hechos o fenómenos.
De su lado, «gerrymandering» es un término de ciencia política referido a una manipulación de las circunscripciones electorales de un territorio, con el objeto de producir un efecto determinado sobre los resultados dándole visos de legalidad. En resumen, es una técnica destinada a romper la integridad de un sistema electoral determinado y para ello se vale de la geografía electoral.
La Geografía Electoral es, según el Diccionario Electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos,«la disciplina que estudia el comportamiento electoral vinculando la distribución del voto en un espacio y las principales características geográficas, demográficas, sociales, económicas, políticas, históricas y antropológicas de esa unidad territorial. Por otro lado, constituye el conjunto de técnicas utilizadas por los organismos electorales para establecer las circunscripciones electorales».
En este escrito nos interesaremos en el segundo aspecto: el diseño de los territorios electorales.
La democracia se basa en el principio «un voto igual una persona». Esta norma es el fundamento del carácter inclusivo y de igualdad ciudadana que se expresa en el voto universal. Claro que hay críticas,pero, en definitiva, hoy no tenemos un razonamiento que garantice un sistema más democrático.
Existe una relación voto/peso que no debe variar significativamente en cada territorio electoral. Las circunscripciones, distritos, provincias, circuitos o como se quiera denominar a las unidades electorales debe guardar una proporcionalidad entre el número de habitantes y la cantidad de escaños que se eligen lo que debe ser proporcional en todos los territorios en que se divide un país con fines electivos.
En República Dominicana el presidente de la república se escoge en un distrito electoral único: el país completo. Los senadores se eligen uno por cada provincia y el Distrito Nacional, aquí observamos una primera gran diferencia. Para lograr la senaduría en la provincia de Santo Domingo hay que comunicarse con la mayoría de sus 1,830,237 electores registrados para las elecciones de 2024, mientras que en Pedernales son 21,075 votantes.
En el caso del Senado funciona como cámara territorial porque representa los intereses de las provincias y no solo a la población, de allí la justificación de la igualdad entre las entidades más pobladas con las de menor cantidad de habitantes.
Cuando el país se divide en territorios electorales menores, provincias, circunscripciones, la asignación de curules a cada unidad puede ser equilibrada si se mantiene la proporcionalidad entre habitantes y escaños parlamentarios. Pero si esaproporción se altera se produce el fenómeno conocido como sobre osubrepresentación.
La sobre y subrepresentación es una realidad que se observa cuando se comparan las distintas unidades geográficas electorales del país conrespecto a la proporción ideal entre habitantes y las bancas a cubrir.
En las elecciones en República Dominicana del 2024 estaban registrados en el territorio insular 8,118,214 electores que tenían el derecho de escoger 178 diputados elegidos por regioneselectorales, o sea, Distrito Nacional y provincias; a estos se le suman los 5 electos por representación nacional y 7 en el exterior completándose la nómina de 190 parlamentarios.
Hagamos un ejercicio. Dividamos el total de electores entre el número de posiciones a elegir por territorios electorales en la isla y da un resultado de un diputado por cada 45,607 electores.
Pedernales escoge 2 diputados lo que arroja uno por cada 10,537 votantes, mientras que la provincia de Santo Domingo, la más poblada, elegirá un total de 43 legisladores, resultando un diputado por cada 42,476 electores. Aquí tenemos un claro ejemplo de sobre representación que, en el caso dominicano, se evidencia en las 12 provincias que eligen dos diputados cada una, así como en otras que eligen pocos parlamentarios.
Pero veamos otro ángulo del manejo de la representación electoral mediante la utilización de la geografía como herramienta.
Se acusa al método de asignación de escaños conocido como D´Hondt como el gran culpable de la falta de proporcionalidad en la asignación de curules en los procesos eleccionarios.
Pues no es totalmente cierto. Verdad es que favorece a los partidos mayoritarios, pero realmente es letal para las minorías cuando se acompaña con una distribución de circunscripciones electorales que reducen la posibilidad de estas, o sea, se aplica el «gerrymandering».
Veamos mediante un ejemplo imaginario. Un partido que hubiese sido favorecido con el 5% de los votos en la provincia de Santo Domingo, en teoría, obtendría dos curules de las 43 en disputa. Pero no es así. La provincia es dividida en seis circunscripciones: la circunscripción #1 elige seis diputados, la circunscripción #2 cuatro, la circunscripción #3 once, la circunscripción #4 siete, la circunscripción #5 seis y la circunscripción #6 nueve.
La única forma en que el partido que obtuvo el 5% de los votos logre obtener una representación es que se concentren en una circunscripción, lo que es harto difícil.
Si el 5% lo obtiene nacionalmente, debería tener una nómina de 7 u 8 diputados, pero solamente tiene la posibilidad de uno entre los 5 nacionales que se eligen.
Visto así el método D´Hondt no es el villano de la película, lo es la aplicación del distorsionador «gerrymandering» aderezado con el voto preferencial y un sistema de partidos que tiene aviesos procedimientos para escoger a sus candidatos. En fin, hoy el partidismo es sinistrórsum.



