Un equipo de investigadores de la Universidad de Jilin, en el noreste de China, ha identificado en muestras del lado oculto de la Luna nanotubos de carbono de pared simple, un material que hasta ahora se consideraba imposible de formarse sin intervención humana. El hallazgo proviene del análisis de muestras recolectadas por la misión china Chang’e-6 y fue publicado en la revista científica ACS Nano Letters.
Se trata de la primera evidencia documentada de este tipo de nanoestructuras formándose de manera natural, lo que supone un avance significativo en el conocimiento sobre los procesos químicos que ocurren fuera de la Tierra. En nuestro planeta, estos nanotubos solo se producen en laboratorios altamente especializados, debido a que su fabricación requiere condiciones controladas como vacío, altas temperaturas y catalizadores metálicos específicos.
Los investigadores emplearon microscopía de alta resolución para localizar los nanotubos en diminutos fragmentos de suelo lunar, especialmente en zonas asociadas a impactos de micrometeoritos. El análisis químico confirmó que las estructuras están compuestas por átomos de carbono organizados en forma cilíndrica, con paredes de apenas un átomo de espesor, y que no corresponden a contaminación terrestre.
Según el estudio, estos nanotubos se habrían formado a partir de impactos de micrometeoritos, combinados con la presencia de hierro en el suelo lunar, bajo condiciones extremas de temperatura, irradiación del viento solar y posible actividad volcánica temprana. Durante estos eventos, el carbono vaporizado se habría reorganizado rápidamente, utilizando el hierro como catalizador natural para formar estructuras altamente ordenadas.
Hasta ahora, solo se había observado de manera natural en la Tierra la presencia de nanotubos de carbono de múltiples capas, por ejemplo en residuos de combustión. La identificación de nanotubos de pared simple en la Luna cuestiona supuestos previos sobre los límites de la síntesis natural de materiales avanzados.
Este descubrimiento refuerza la idea de que la superficie lunar es químicamente más activa de lo que se pensaba, y se suma a hallazgos previos de grafeno de pocas capas en el lado visible del satélite. Además de su valor científico, los investigadores señalan que el estudio abre nuevas perspectivas para la exploración espacial y el aprovechamiento de recursos lunares, así como para el desarrollo de métodos más eficientes de fabricación de materiales avanzados en la Tierra.
En palabras del equipo, comprender cómo la naturaleza puede sintetizar estos materiales en entornos extremos podría inspirar nuevas vías de innovación en la ciencia del carbono y la ingeniería de materiales.



