Home Opinión APORTE INSTITUCIONAL A LA NUEVA GESTIÓN Dirección General de la Policía Nacional

APORTE INSTITUCIONAL A LA NUEVA GESTIÓN Dirección General de la Policía Nacional


El reciente cambio de mando en la Dirección General de la Policía Nacional representa una oportunidad significativa para consolidar los avances institucionales alcanzados y proyectar una etapa de fortalecimiento estratégico acorde con los desafíos contemporáneos de la seguridad pública.

En el contexto actual, la seguridad ciudadana ya no se limita a la reacción frente al delito común. Se inserta en una dinámica más amplia donde convergen criminalidad organizada transnacional, transformación tecnológica, presión social por transparencia y exigencia permanente de resultados medibles. La nueva gestión recibe, por tanto, no solo una estructura operativa, sino una institución en proceso de modernización y con altas expectativas tanto en la sociedad como en su propio cuerpo policial.

Desde una perspectiva constructiva y de apoyo institucional, pueden identificarse varios ejes que contribuirán al éxito de esta nueva etapa.

En primer lugar, el liderazgo estratégico. La claridad en la visión, la coherencia en las decisiones y la comunicación directa con la oficialidad y la tropa fortalecen la cohesión interna. Una institución policial sólida descansa en la disciplina, pero también en la confianza que genera un mando justo, transparente y orientado al mérito.

En segundo término, la consolidación de la profesionalización. La reforma policial debe profundizarse en la formación continua, la actualización doctrinal, el uso responsable de la fuerza y la integración tecnológica aplicada a la prevención. La seguridad moderna requiere inteligencia, análisis de datos y coordinación interinstitucional eficiente.

Asimismo, el fortalecimiento de la legitimidad pública constituye un activo estratégico. La confianza ciudadana se construye con actuaciones proporcionales, respeto irrestricto al Estado de derecho y mecanismos internos de control disciplinario eficaces. La transparencia no debilita la autoridad; la robustece.

Otro eje relevante es la protección institucional frente a riesgos de infiltración o captura. La integridad interna es condición indispensable para la credibilidad externa. La vigilancia ética y el control preventivo deben ser permanentes, sin afectar el debido proceso ni la estabilidad organizacional.

Finalmente, la articulación con el entorno regional es clave. La República Dominicana enfrenta desafíos vinculados a dinámicas fronterizas, economías ilícitas y flujos transnacionales que exigen coordinación con otras agencias del Estado y cooperación internacional equilibrada. La Policía Nacional es pieza central en esa arquitectura de seguridad.

Este momento de transición no debe verse como ruptura, sino como continuidad fortalecida. La nueva gestión tiene la oportunidad de consolidar una Policía cada vez más profesional, tecnificada, disciplinada y cercana al ciudadano.

Con espíritu constructivo y pleno respeto institucional, este aporte se formula como expresión de apoyo a una misión trascendental para la estabilidad democrática y la paz social del país.



Dr. Rafael Guerrero Peralta

República Dominicana