La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo este jueves en Caracas una reunión calificada como “histórica” con el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, en el que constituye el primer encuentro de alto nivel entre ambos países desde la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero.
Según confirmó una autoridad de Estados Unidos, la reunión se realizó por instrucción directa del presidente Donald Trump y se extendió durante aproximadamente dos horas. El objetivo principal fue restablecer canales de comunicación y generar un clima de confianza tras la abrupta ruptura política que siguió a la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, actualmente recluidos en Nueva York y acusados de narcotráfico y otros delitos.
Durante el encuentro, ambas partes abordaron la posibilidad de una futura cooperación económica y coincidieron en que Venezuela “no puede seguir siendo un refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos”, de acuerdo con la versión ofrecida por el funcionario estadounidense. La visita de Ratcliffe marca un giro significativo en la relación bilateral, al tratarse del primer representante de rango ministerial de Washington que viaja a Venezuela en años.
La reunión coincidió con el primer discurso de Delcy Rodríguez sobre el estado de la nación desde que asumió la presidencia interina el pasado 5 de enero. En su intervención ante el Parlamento, la mandataria anunció una serie de reformas estructurales, especialmente en el sector petrolero, orientadas a permitir una mayor inversión extranjera, un cambio sustancial respecto a la política energética aplicada durante el gobierno de Maduro.
Rodríguez defendió el diálogo político con Estados Unidos como una vía legítima de la diplomacia internacional, al tiempo que subrayó que Venezuela debe preservar su “dignidad, honor y soberanía”. “No tengo miedo de enfrentarme a Estados Unidos en el terreno diplomático”, afirmó, llamando a la unidad nacional para librar lo que describió como una “batalla diplomática”.
Entre los anuncios más relevantes destacó la propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos, que hasta ahora obligaba a los socios extranjeros a operar bajo el control mayoritario de la estatal PDVSA. De aprobarse los cambios, se abriría la puerta a inversiones directas en nuevos yacimientos. Asimismo, informó sobre la creación de dos fondos soberanos: uno destinado a la protección social y otro enfocado en infraestructura y desarrollo, con el objetivo de canalizar las divisas hacia servicios básicos como salud, educación, agua y electricidad.
Desde Washington, el presidente Trump ha manifestado su interés en que compañías petroleras estadounidenses inviertan al menos 100.000 millones de dólares en Venezuela, aunque altos ejecutivos del sector han advertido que el país aún no reúne las condiciones necesarias para una inversión segura. Aun así, Estados Unidos ha dejado claro que pretende mantener un control estricto e indefinido sobre la comercialización del petróleo venezolano actualmente sancionado.
La coyuntura se produce en medio de una profunda crisis económica en Venezuela, marcada por el alza sostenida de los precios y la pérdida del poder adquisitivo. Pese a ello, el país vuelve a figurar en el radar de los mercados internacionales debido a que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, un factor que despierta el interés estratégico de Washington.
Aunque el acercamiento entre Caracas y Estados Unidos abre una etapa inédita, persisten importantes interrogantes sobre su alcance real. Trump ha señalado que será su administración la que decida qué empresas podrán operar en Venezuela, mientras sectores políticos y empresariales advierten que aún se requieren reformas profundas para garantizar estabilidad jurídica y confianza internacional.
La reunión entre Delcy Rodríguez y el director de la CIA, sin precedentes recientes, simboliza así el inicio de un complejo proceso de redefinición de la relación bilateral, en un contexto de alta tensión política, expectativas económicas y un país que busca reconfigurar su futuro tras años de aislamiento.



