Ciudad del Vaticano. — “¡Gracias a todos!” fueron las palabras del Papa Francisco al saludar a los fieles, romanos y turistas que se acercaron al Hospital Gemelli para verlo después de 38 días de internamiento, el más largo desde el inicio de su pontificado.
En un emotivo encuentro desde el quinto piso del hospital —y no desde el décimo, donde estuvo ingresado—, el Santo Padre expresó su deseo de estar más cerca de las personas, mostrando una vez más su cercanía con el pueblo. “Y veo a esa señora con las flores amarillas. Es una buena persona”, dijo al reconocer entre la multitud a Carmela, una mujer que cada miércoles asiste a la Audiencia General para entregarle un ramo de flores.
Este gesto del Papa, lleno de sencillez y humanidad, refleja su profundo amor por los fieles y su compromiso de mantenerse cercano incluso en los momentos más difíciles.