Por Rosanna Barrera
El presidente Nasry Asfura toma oficialmente el mando en Honduras, en una ceremonia de juramentación que reafirma su compromiso con una agenda alineada con Estados Unidos y la comunidad internacional. Asfura, de 67 años y con raíces palestinas, asume el liderazgo en medio de un escenario complejo marcado por altos niveles de pobreza, inseguridad y una economía dependiente en gran medida de las remesas de migrantes.
El apoyo de la República Dominicana, junto a otros países latinoamericanos y aliados internacionales, durante momentos de incertidumbre que vivió Honduras, se manifestó en una postura de respaldo muy importante. El pasado 10 de enero de 2026, en un comunicado conjunto, Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y la República Dominicana rechazaron el intento del gobierno hondureño, liderado por Xiomara Castro, de ordenar un recuento general para desconocer la autoridad del Consejo Nacional Electoral (CNE). Los países firmantes manifestaron su rechazo a la violencia política y reafirmaron el reconocimiento a los resultados oficiales del proceso electoral, que declararon a Nasry Asfura como presidente electo, tras verificar la validez de los comicios mediante misiones de observación internacional. Dicho comunicado condenó las acciones de violencia y exhortó a todas las fuerzas políticas a respetar el orden democrático, garantizando una transición pacífica y priorizando el diálogo. La postura de la República Dominicana refleja una clara preocupación por la estabilidad democrática de países hermanos y una condena a las acciones que buscaban alterar la voluntad popular expresada en las urnas; destacando, además, la importancia de la estabilidad política y la cooperación regional para enfrentar los desafíos comunes. La comunidad internacional, incluyendo a países de la región, reconoce la relevancia de Honduras en el escenario geopolítico, especialmente en la disputa por influencias entre Estados Unidos y China.
Asfura reafirma su compromiso con la Constitución y promete trabajar en estrecha colaboración con Estados Unidos, proyectando negociar acuerdos comerciales y fortalecer las relaciones diplomáticas, incluyendo la posible reactivación de vínculos con Taiwán tras la reciente ruptura con China en 2023. La reunión con altos funcionarios estadounidenses, como el secretario de Estado, Marco Rubio, y la visita a Israel, reflejan su estrategia de diversificación de alianzas.
Contexto político pasado y presente de Honduras
Desde el golpe de Estado de 2009 que derrocó a Manuel Zelaya, Honduras ha transitado por un largo ciclo de inestabilidad política y fragilidad institucional. Los gobiernos posteriores, incluyendo el de Juan Orlando Hernández, que culminó en 2022, estuvieron marcados por avances económicos modestos, pero también por acusaciones de corrupción, vínculos con el delincuente organizado y violaciones a derechos humanos. Hernández, con un liderazgo centralizado y apoyado por sectores militares y empresariales, dejó una percepción de debilitamiento institucional y pérdida de confianza en el sistema democrático.
Un análisis de las tendencias y desafíos actuales
- Ventajas: Algunos avances en infraestructura y estabilidad económica relativa.
- Desventajas: Corrupción persistente, manipulación institucional, polarización social y amenazas a la independencia del proceso electoral.
La situación actual plantea si Honduras logrará consolidar su democracia o si continuará siendo víctima de intereses internos.
Este momento también marca un giro en la política migratoria, buscando restituir el Estatus de Protección Temporal (TPS) para unos 60,000 hondureños en Estados Unidos, en línea con los intereses de protección social y cooperación bilateral.
La comunidad internacional apuesta a que el nuevo gobierno pueda consolidar su liderazgo y abrir un capítulo de mayor cooperación en Centroamérica.



