Cuando pequeñas decisiones pueden cambiar la vida urbana
Las ciudades no siempre necesitan grandes obras para empezar a mejorar. Muchas veces, lo que hace falta es decisión y acciones simples, bien pensadas. Eso es el urbanismo táctico: intervenir la ciudad de forma rápida, económica y centrada en las personas, probando soluciones antes de hacerlas permanentes.
En el Distrito Nacional, el urbanismo táctico se ha aplicado de manera muy limitada. Más allá de algunas intersecciones adaptadas para personas con dificultades de movilidad, no existe una política clara y sostenida a escala ciudad. Sí se han realizado activaciones urbanas y experiencias temporales de uso del espacio público, como las desarrolladas en la Zona Colonial, así como iniciativas como Piantini Peatonal y Naco Peatonal, que han demostrado el interés ciudadano por calles más humanas, aunque sin traducirse aún en transformaciones permanentes del funcionamiento diario de las calles. Un ejemplo reciente y valioso es la primera etapa del bulevar y parque Pedro Livio Cedeño, que contempla intervenciones de urbanismo táctico en sus aceras, mejorando la caminabilidad, el orden del espacio y la relación entre la vía y el peatón.
Ciudades como Nueva York, Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires han demostrado que el urbanismo táctico funciona cuando se convierte en política pública: corrigen intersecciones peligrosas, amplían aceras de forma temporal, ordenan el transporte público, reducen velocidades y añaden sombra y verde urbano, todo con costos bajos y resultados medibles.
En Santo Domingo podríamos avanzar de inmediato con aceras más amplias y seguras, cruces peatonales bien definidos, mejor ordenamiento de paradas, arbolado estratégico para reducir el calor y la recuperación de espacios subutilizados, sin esperar grandes presupuestos ni obras complejas.
Santo Domingo ya ha probado que estas soluciones funcionan. El reto ahora es escalar lo que ha sido puntual y convertirlo en una visión urbana clara, que mejore la vida cotidiana desde lo posible.
Porque la ciudad no se transforma solo con grandes obras, sino con decisiones inteligentes y cercanas a la gente.
¡Santo Domingo tiene con QUÉ!
Por Jorge Juan Feliz Pacheco
El autor es regidor del Distrito Nacional



