por Rosanna Barrera.
En la actualidad, el debate sobre la financiación de los partidos políticos ha cobrado gran relevancia en muchas democracias alrededor del mundo. En el caso específico de nuestro país RD, la situación es alarmante: recursos públicos destinados a partidos que, en muchas ocasiones, no solo no cumplen con la ley de partidos y la ley de régimen electoral, sino que además son objeto de prácticas corruptas que desvirtúan el propósito de la financiación pública. Esos recursos son usados para hacer algunas familias aún más ricas, se han convertido en partidos parasitarios viviendo del erario público sin ningún logro que puedan exhibir a la ciudadanía. ¿Pueden señalar algunos?
La Falta de Transparencia y Rendimiento de Cuentas
Los partidos políticos, como vehículos de representación ciudadana, deberían ser ejemplos de transparencia y responsabilidad. Sin embargo, numerosos informes y denuncias han evidenciado que muchos de ellos se desvían de este camino. La opacidad en el manejo de los fondos públicos es un problema persistente. La falta de rendición de cuentas ha llevado a que los recursos que deberían ser utilizados para fortalecer la democracia y fomentar la participación ciudadana se conviertan en un botín para unos pocos. Es por eso que usted está viendo la preocupación de esos partidos políticos tradicionales por las candidaturas independientes, que según proyecto de la misma JCE no recibiran recursos estatales. Es una apuesta injusta para el equilibrio de la democracia.
El Impacto de la Corrupción en la Democracia
La corrupción dentro de los partidos políticos no solo socava la confianza de la ciudadanía, sino que también afecta la calidad de la democracia. Cuando los recursos que deberían ser destinados a campañas electorales, formación de militantes y promoción de políticas públicas son malversados, se produce un efecto negativo sobre el sistema político en su conjunto. Esto crea un ciclo de desconfianza en las instituciones, donde la ciudadanía se siente cada vez más alejada de los procesos democráticos.
La Ley de Partidos y la Ley de Régimen Electoral: Un Cumplimiento Deficiente
A pesar de la existencia de normativas que regulan el funcionamiento y la financiación de los partidos políticos, su cumplimiento es, en muchos casos, deficiente. La Junta Central Electoral (JCE) tiene la responsabilidad de supervisar y garantizar que estas leyes se respeten. Sin embargo, la falta voluntad política, ha limitado su capacidad de acción. Esto ha llevado a que la ciudadanía se pregunte: ¿Vale la pena seguir aportando recursos públicos a un sistema que no responde a nuestras necesidades?
Pero peor aún, la campaña política a destiempo tiene la ciudadanía sometida a un hartazgo sin precedentes no solo en aspectos psicológicos, tambien de contaminación visual.
La Necesidad de Reorientar Recursos Públicos
Prohibir la asignación de recursos públicos a los partidos políticos podría ser una medida drástica, pero necesaria. En lugar de enriquecer a unos pocos, esos recursos podrían ser redirigidos hacia programas sociales, educación, salud y desarrollo comunitario. De esta manera, se podría garantizar que el dinero de los contribuyentes se utilice para mejorar la calidad de vida de la población, en lugar de alimentar la corrupción y la ineficiencia política con un gran vacío de liderazgo.
La Voz de la Ciudadanía
Es fundamental que la ciudadanía se haga escuchar y exija los cambios necesarios a esos fines. La JCE debe tomar cartas en el asunto y revisar la forma en que se distribuyen los recursos a los partidos políticos. La presión social puede ser un motor importante para que se implementen reformas significativas en la manera en que se financian y regulan estas entidades.
Concluyo que esta propuesta de prohibir la asignación de recursos públicos a los partidos políticos no debe ser vista solo como un acto de rechazo a la corrupción, sino como una oportunidad para redefinir la relación entre el Estado y la política. La democracia debe ser un espacio de inclusión y participación, no un refugio para la corrupción y el abuso político con trajes hecho a la medida de una dudosa reputación. Es hora de que la ciudadanía asuma un papel activo en la defensa de sus recursos y demande una política más limpia, transparente y justa. La Junta Central Electoral tiene la oportunidad de liderar este cambio y devolver la confianza a una población que merece un sistema político que realmente le represente, ya que esa JCE no es solo para esos partidos políticos, sino un instrumento de la población en general como órgano independiente en un estado social y democrático de derechos constitucionales Ese es su rol. Al despido les dejo la sgte. interrogante: ¿Cuál es el aporte de los partidos políticos tradicionales a la diferentes problemáticas de la nación?
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