InicioPolíticaDiscurso completo de Luis Abinader ante el Comité Nacional del PRM

Discurso completo de Luis Abinader ante el Comité Nacional del PRM

Amigas y Amigos Perremeistas:

Este encuentro es mucho más que una reunión partidaria, aquí están mujeres y hombres que han dedicado años de su vida a construir una organización política que nació para servir a la democracia dominicana, para abrir nuevos caminos y para devolverle la esperanza a un pueblo que quería cambios profundos.

Nosotros no nacimos para administrar una estructura. No nacimos para repartir posiciones. No nacimos para defender privilegios. Nacimos para empezar los grandes cambios en la República Dominicana.

Nacimos porque miles de dominicanos entendieron que nuestro país necesitaba un gobierno más transparente, que combatiera la corrupción, más institucionalidad, que colocara la gente como centro del desarrollo, que escuchara más, cercana a su pueblo y más comprometida con el interés nacional.

Y esa convicción sigue siendo nuestra mayor fortaleza.

Hoy, después de años de trabajo, podemos mirar al pueblo dominicano a los ojos, con la tranquilidad de saber que hemos honrado buena parte de la palabra empeñada.

Nos ha tocado gobernar en circunstancias extraordinarias. Nos tocó enfrentar una pandemia que paralizó al mundo. Nos ha tocado enfrentar crisis internacionales, conflictos geopolíticos, inflación global e incertidumbres económicas que nadie había previsto. Y, sin embargo, LA REPUBLICA DOMINICANA AVANZA.

Avanza porque hay un gobierno que trabaja para el bienestar de la gente. Pero también avanza porque detrás de ese gobierno hay un partido que cree, que acompaña, defiende y sostiene el cambio.

Hoy tenemos una economía más fuerte y más resiliente. Hemos alcanzado niveles históricos de inversión extranjera. Hemos batido récords en turismo. Hemos generado cientos de miles de empleos. Hemos fortalecido nuestras instituciones. Hemos ampliado la protección social. Hemos impulsado obras de infraestructura que transforman regiones enteras. Hemos avanzado en salud, educación, agua potable, vivienda, seguridad ciudadana, deportes y modernización del Estado.

Y todo eso tiene un significado que va mucho más allá de las estadísticas, detrás de cada indicador hay un pueblo.

Hay familias que tienen una oportunidad que antes no tuvieron. Hay jóvenes que encuentran empleo. Hay comunidades que reciben servicios que llevaban décadas esperando. Hay ciudadanos que vuelven a creer que el Estado puede responder, y, precisamente por eso debemos evitar uno de los mayores riesgos que enfrenta cualquier organización política cuando gobierna durante varios años: creer que los logros hablan por sí solos.

Los logros son importantes, sí, pero la gente necesita sentir que seguimos escuchándola.

La política no comienza hablando. La política comienza escuchando. Escuchando con humildad. Escuchando incluso cuando no nos gusta lo que escuchamos. Escuchando cuando creemos tener razón. Escuchando aun cuando algunas  críticas podrían ser injustas.

Porque la humildad no es una señal de debilidad, es una condición indispensable para seguir creciendo.

Por eso quiero hacer hoy un llamado muy claro a toda nuestra dirigencia;

Sigamos en las comunidades, sigamos en los barrios, sigamos en los campos, sigamos trabajando con las Juntas de Vecinos, las asociaciones de productores. Sigamos con los clubes deportivos y las Iglesias. SIGAMOS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS ESCUCHANDO

Porque ningún informe sustituye una conversación. Ninguna encuesta sustituye una visita. Ninguna red social sustituye el contacto humano. Nuestro partido nació transitando las calles y carreteras del país, escuchando la gente

Y si queremos seguir siendo la gran fuerza transformadora de la República Dominicana debemos mantener el oído en el corazón del pueblo dominicano.

Perremeistas,

Un gobierno fuerte necesita un partido fuerte. Y un partido fuerte, como acabo de destacar, no es el que más habla. Es el que mejor escucha, es el que mejor organiza, el que mejor conecta con la ciudadanía. Es el que sirve de puente entre las necesidades de la gente y las respuestas del Estado.

Por eso debemos fortalecer permanentemente la comunicación entre la gestión pública y nuestra estructura partidaria.

Debemos mejorar los canales de información. Debemos fortalecer los espacios de diálogo. Debemos garantizar que las inquietudes de nuestras comunidades lleguen a quienes tienen la responsabilidad de resolverlas.

Porque gobierno y partido no son realidades separadas. Son dos dimensiones de un mismo proyecto de transformación nacional.

Y permítanme decir algo que considero fundamental. Ninguna transformación profunda se sostiene sobre los hombros de una persona.

Los grandes cambios de la historia se construyen cuando una organización es capaz de convertir una visión en una fuerza colectiva.

Y eso es exactamente lo que representa el Partido Revolucionario Moderno.

Este partido no es una suma de dirigentes. No es una colección de liderazgos individuales. No es una plataforma para proyectos personales. Este partido es una obra colectiva.

Es el esfuerzo de miles de hombres y mujeres que durante años han tocado puertas, organizan reuniones, defienden ideas y han mantenido viva la esperanza de un cambio democrático para la República Dominicana.

Por eso debemos cuidar al PRM. Porque cuando fortalecemos al partido, fortalecemos la democracia. Cuando fortalecemos la organización, fortalecemos al gobierno. Y cuando fortalecemos la unidad fortalecemos el futuro.

Todos pasaremos. Pero el PRM debe permanecer.

Debe permanecer más fuerte, más moderno, más democrático y más cercano a la gente. Porque el verdadero éxito de una generación política no consiste solamente en ganar elecciones. Consiste en dejar una organización más sólida para la siguiente generación.

Compañeras y compañeros:

Así como necesitamos escuchar más hacia afuera, también debemos escucharnos más entre nosotros.

Y aquí quiero hablar de un tema fundamental: la unidad.

La unidad no significa pensar igual. La unidad no significa ausencia de debate. La unidad no significa uniformidad. La unidad significa entender que hay algo más importante que nuestras diferencias. Y ese algo es el futuro de la República Dominicana.

En un partido grande, democrático y vivo es normal que existan distintos liderazgos y distintas sensibilidades. Eso no nos debilita. Nos fortalece.

Lo que nos debilitaría sería permitir que las diferencias legítimas se conviertan en divisiones innecesarias. Lo que nos debilitaría sería olvidar que el compañero no es un adversario. Lo que nos debilitaría sería anteponer los intereses individuales al proyecto colectivo.

Por eso quiero decirlo con claridad; Nuestro adversario político no está dentro del PRM. Incluso voy más allá, no está en otros partidos.

Nuestro adversario es el atraso, es la pobreza, es la desigualdad. Nuestro adversario es todo aquello que impide que más dominicanos puedan progresar. A eso es que debemos enfocar nuestra energía.

Todavía tenemos mucho por hacer. Todavía tenemos reformas por consolidar. Todavía tenemos obras por concluir. Todavía tenemos metas por alcanzar. Todavía tenemos compromisos que cumplir. Y ese debe ser nuestro principal foco.

Sé que muchos tienen aspiraciones. Y eso es legítimo. Las organizaciones políticas necesitan liderazgos. Necesitan renovación. Necesitan nuevas generaciones.

Este es el tiempo de concentrarnos en la organización, en la formación, en el fortalecimiento institucional. En consolidar la obra de gobierno.

Los dominicanos nos eligieron para resolver los problemas del país y no para oír hablar de los nuestros.

Amigas y amigos,

Los próximos años serán decisivos. Serán años para consolidar. Serán años para profundizar. Serán años para defender y fortalecer el legado de transformación que juntos hemos construido.

Porque los cambios verdaderos no se miden por lo que se inaugura. Se miden por lo que permanece.

Y para que permanezcan debemos defenderlos. Debemos explicarlos. Debemos promoverlos. Debemos convertirnos en los principales portavoces de las transformaciones que están ocurriendo en nuestro país.

No solamente de las grandes políticas nacionales. También de las obras municipales. También de los avances comunitarios. del trabajo extraordinario que realizan nuestros alcaldes, regidores y autoridades locales.

Porque cada escuela, cada carretera, cada centro de salud, cada sistema de agua, cada parque y cada proyecto productivo representan una mejora concreta en la vida de la gente. Y esa historia merece ser contada.

La mejor campaña para cualquier liderazgo futuro no es un anuncio, no es una estrategia en redes, no es una encuesta, no es una consigna. La mejor campaña es un gobierno que cumple y un partido que acompaña. No lo olviden nunca

Compañeras y compañeros:

También debemos mirar hacia el futuro. Y mirar hacia el futuro significa abrir puertas.

El PRM tiene que seguir siendo una casa abierta. Una casa abierta para los jóvenes, para las mujeres, para los emprendedores. Una casa abierta para los profesionales, para los líderes comunitarios. Una casa abierta para todos aquellos dominicanos que quieran aportar al desarrollo nacional.

Los partidos que dejan de renovarse comienzan a envejecer. Y los partidos que dejan de escuchar a las nuevas generaciones comienzan a quedarse atrás.

Nosotros debemos hacer exactamente lo contrario. Debemos crecer, renovarnos, ampliar nuestra base social e incorporar nuevas ideas y nuevos liderazgos. Pero debemos hacerlo sin perder nuestra esencia. Sin olvidar los principios que nos trajeron hasta aquí.

Y entre esos principios hay tres que nunca pueden negociarse; La ética, la transparencia y la ejemplaridad.

Cada dirigente del PRM representa algo más que a sí mismo. Representa un gobierno. Representa un partido. Representa una esperanza. Por eso la ciudadanía tiene derecho a exigirnos coherencia.

Porque el verdadero liderazgo no se demuestra cuando todo marcha bien. Se demuestra cuando las circunstancias son difíciles y aun así se actúa correctamente.

Queridos perremeistas de Comité Nacional,

Hoy no les convoco solo al proceso partidista que se abre. Hoy les convoco alrededor de una misión.

La misión de concluir con éxito la transformación que iniciamos en 2020. La misión de demostrar que la política puede servir. La misión de preservar la confianza que el pueblo dominicano depositó en nosotros.

La misión de entregar a las próximas generaciones un país más fuerte, más justo y más próspero.

Y para lograrlo necesitamos tres cosas; Humildad para escuchar. Unidad para avanzar. Y determinación para culminar la obra.

Porque cuando el PRM trabaja unido no hay desafío que lo detenga. Porque cuando ponemos a la República Dominicana por encima de cualquier interés particular no hay meta imposible.

Porque los nombres pasan, pero las instituciones permanecen. Y los liderazgos verdaderamente grandes son aquellos que fortalecen la organización que los hizo posibles.

Ningún dirigente es más grande que el PRM. Pero juntos, el PRM es más grande que cualquiera de nosotros.

Porque la verdadera fuerza de una organización no está en el brillo de una figura individual. Está en la suma de miles de voluntades que avanzan en una misma dirección. Está en la capacidad de convertir esfuerzos dispersos en una causa común. Está en entender que nadie construye una nación solo.

Ninguno de nosotros estaría aquí sin quienes caminaron a nuestro lado. Sin el compañero que tocó una puerta más. Sin la compañera que organizó una reunión cuando parecía que nadie escuchaba. Sin el dirigente que sostuvo la bandera en los momentos difíciles. Sin la militancia que creyó cuando todavía éramos una esperanza y no una realidad de gobierno.

Porque la política, cuando es verdadera vocación de servicio, nunca es una obra individual. Es siempre una obra colectiva.

La historia nos enseña que las grandes transformaciones no nacen de una sola persona. Nacen cuando miles de personas deciden caminar juntas. Cuando un pueblo se organiza. Cuando una generación entiende que el futuro vale más que sus diferencias.

Y eso es precisamente lo que representa el Partido Revolucionario Moderno.

Somos una generación que recibió una responsabilidad histórica. La responsabilidad de demostrar que se puede gobernar con honestidad. Que se puede transformar sin dividir. Que se puede avanzar sin dejar a nadie atrás. Que se puede ejercer el poder sin olvidar para quién se ejerce.

Compañeros y compañeras,

Los cargos pasarán. Las coyunturas pasarán. Los nombres pasarán. Todos nosotros pasaremos.

Pero lo que hagamos juntos puede permanecer durante décadas.

Permanecerá en una carretera que conecta una comunidad. Permanecerá en una familia que salió de la pobreza. Permanecerá en un joven que encontró una oportunidad. Permanecerá en una institución más fuerte. Permanecerá en una democracia más sólida.

Y cuando dentro de muchos años alguien pregunte qué hizo esta generación de perremeístas cuando tuvo en sus manos la responsabilidad de dirigir el país, que la respuesta sea clara: Estuvieron a la altura. Escucharon. Trabajaron. Se mantuvieron unidos. Y pusieron siempre a la República Dominicana por encima de cualquier interés personal.

Perremeistas,

El país nos observa. La historia nos observa.

Pero, sobre todo, nos observan los dominicanos que esperan de nosotros resultados, cercanía y ejemplo.

Sigamos escuchando. Sigamos construyendo. Sigamos avanzando juntos. Porque cuando un hombre o una mujer caminan solos pueden llegar rápido. Pero cuando un pueblo entero camina unido puede cambiar su destino.

Y porque cuando el PRM recuerda que su mayor fuerza no está en un nombre, sino en un nosotros, no hay desafío que no pueda superar ni futuro que no pueda conquistar.

Somos el PRM, el mejor instrumento para cambiar a mejor la vida de nuestra gente, no lo olvidemos y nuestro futuro y el de nuestro país será imparable.

Que Dios bendiga al Partido Revolucionario Moderno.

Que Dios bendiga a cada uno de ustedes.

Y que Dios continúe bendiciendo a la República Dominicana.

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