Santo Domingo.– La República Dominicana despide al mayor general retirado Héctor Enrique Lachapelle Díaz, militar constitucionalista, educador e historiador, cuya trayectoria quedó estrechamente vinculada a uno de los acontecimientos fundamentales de la historia dominicana contemporánea: la Revolución de Abril de 1965.
Lachapelle Díaz falleció a los 87 años, dejando un legado que trascendió la carrera de las armas para extenderse a la enseñanza, la investigación histórica y la defensa de los valores democráticos e institucionales del país.
Nacido en Villa Altagracia, provincia San Cristóbal, el 25 de febrero de 1939, egresó en 1959 como segundo teniente de la Academia Militar Batalla de Las Carreras. Su preparación incluyó estudios militares en el extranjero y posteriormente ejerció como profesor, iniciando una relación con la formación académica que mantendría durante buena parte de su vida.
Un militar del movimiento constitucionalista
Su nombre quedó inscrito en la historia nacional por su participación en el movimiento que procuraba restablecer el orden constitucional quebrantado con el derrocamiento del presidente Juan Bosch en septiembre de 1963.
Lachapelle formó parte del núcleo de oficiales vinculados al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y fue cofundador del Movimiento Constitucionalista. Su oposición al régimen surgido tras el golpe de Estado provocó su separación de las Fuerzas Armadas.
El 24 de abril de 1965, al comenzar la insurrección constitucionalista, volvió a la acción. Durante aquellas jornadas asumió responsabilidades operativas y acompañó al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó en gestiones dirigidas a incorporar unidades militares a la causa constitucionalista.
Posteriormente se desempeñó como jefe de operaciones del Gobierno constitucionalista encabezado por Caamaño, participando en momentos decisivos del conflicto, entre ellos las acciones relacionadas con el Puente Duarte, la Fortaleza Ozama y los enfrentamientos producidos durante la intervención militar estadounidense. También participó en la batalla del Hotel Matum, en Santiago.
Su actuación convirtió a Lachapelle en una de las figuras militares asociadas a la defensa de la constitucionalidad durante aquella gesta.
Del campo militar a las aulas y la historia
Con el paso de los años, Lachapelle dedicó importantes esfuerzos a preservar y transmitir la memoria de los acontecimientos que había vivido.
Fue educador, investigador y escritor, produciendo artículos y testimonios relacionados con la historia dominicana, las Fuerzas Armadas y particularmente con la Revolución de Abril.
También estuvo vinculado a instituciones dedicadas al pensamiento histórico y patriótico. Fue Académico Correspondiente Nacional de la Academia Dominicana de la Historia, miembro y asesor del Instituto Duartiano y miembro emérito del Instituto Dominicano de Genealogía, entre otras responsabilidades académicas.
Su vocación duartiana constituyó otra dimensión importante de su vida pública, promoviendo los valores de soberanía, institucionalidad y servicio a la nación.
Hijo Meritísimo de la Patria
En reconocimiento a su trayectoria, el Senado de la República lo declaró en 2013 “Hijo Meritísimo de la Patria”, destacando sus aportes al proceso democrático dominicano y su contribución docente, histórica y cultural a las Fuerzas Armadas y a la sociedad.
El reconocimiento sintetizó las distintas facetas de una vida marcada por el servicio militar, la defensa de sus convicciones constitucionalistas y posteriormente por la enseñanza y conservación de la memoria histórica.
Tras conocerse su fallecimiento, la Comisión Permanente de Efemérides Patrias resaltó su conducta cívica y militar, mientras representantes de las Fuerzas Armadas y antiguos combatientes constitucionalistas acudieron a rendirle honor.
Con la muerte del mayor general retirado Héctor Enrique Lachapelle Díaz desaparece uno de los protagonistas directos de la Revolución Constitucionalista de Abril de 1965.
Su legado permanece ligado a una generación de militares y civiles que asumió la defensa del orden constitucional como una causa nacional, y a un hombre que, después de vivir la historia desde el campo de batalla, dedicó parte importante de su vida a contarla, estudiarla y preservarla para las nuevas generaciones.



