domingo, marzo 3, 2024
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Las fiestas de Navidad en la empresa. Guía de comportamiento


La tradición de celebrar una fiesta navideña en las semanas previas a la Navidad se ha convertido en una costumbre en muchas empresas de la mayor parte del mundo. Es una manera de confraternizar con los compañeros de trabajo, tanto los que se ven todos los días como aquellos con los que apenas se relaciona uno durante el resto del año. Es una costumbre, en todas empresas e instituciones nuestras. Antes de organizar cualquier tipo de fiesta navideña en la empresa es muy importante que cualquiera que sea el tipo de celebración que organicemos, esta debe ser inclusiva y tiene que respetar las diferentes culturas y creencias de todos los empleados.

La cena de Navidad es siempre un evento muy esperado por la mayoría de los empleados de una empresa. Es una estupenda oportunidad para que los compañeros de trabajo se conozcan un poco mejor, estrechen lazos y disfruten de una comida fuera del horario y entorno laboral.

¿Quién organiza la fiesta de Navidad de la empresa?

La fiesta puede ser organizada por la propia empresa, que se encarga de prepararlo todo, o bien puede ser organizada, por un empresa de eventos ,o en ocasiones por los propios empleados, para involucrarse en ambiente de tradición y festividad . Cuando las empresas o compañías son muy grandes, la fiesta puede ser organizada por un determinado departamento o división de la compañía o una empresa externa.

¿Dónde celebrar la fiesta de empresa?

Si las instalaciones lo permiten o cuentan con un recinto adecuado, la fiesta es posible celebrarla dentro de la propia empresa. También, puede utilizarse alguna instalación o local que la empresa tenga en otro lugar. Cuando no es posible, lo más habitual es organizarla en un local externo, restaurante, hotel, etcétera. Esta última opción es la mayoritaria por ser mucho más cómoda para todos.

¿A quién invitar a la fiesta de Navidad de la empresa?

Salvo excepciones, todos los empleados son invitados, y el coste de la fiesta se paga a escote -a medias, hacer vaca-. Es decir, una parte proporcional del coste total es repercutido a cada participante en la fiesta. Pocos son los casos en los que la empresa corre con todos los gastos, pero también hay casos -sobre todo antes de la crisis-. Hay empresas que ya cuentan con una partida para afrontar este gasto navideño.La fiesta, por regla general, empieza con un aperitivo, lunch o cóctel. Es el momento en el que todos los asistentes empiezan a presentarse, a charlar, a tomar algo para picar e incluso a preparar alguna de las sorpresas que pueden darse a lo largo de la fiesta.

Hay que tener mucho cuidado con el consumo de alcohol, código de vestimenta y las posibles desinhibiciones que unas cuantas copas o tragos de más pueden producir. Estos compañeros de fiesta son nuestros compañeros de trabajo el resto del año. Cuidado con lo que hacemos y con lo que decimos. Nuestras acciones nos definen , nuestra imagen dice mucho pero recordar algo vital las palabras no se las lleva el viento como se suele decir.

¿De qué hablar en la comida o cena de Navidad? Los temas de conversación

La fiesta no es el momento para hablar de trabajo. Tampoco es el momento de hacer reclamaciones o acercamientos inadecuados a los ejecutivos o CEO o tener una discusión que pueda acabar con el aire festivo y desenfadado de la jornada. Dejemos los rencores y rencillas personales en casa, o mejor, no acudamos a la fiesta si no es para divertirnos.Tampoco debemos olvidarnos de tratar a los compañeros, a los jefes o a los empleados o subordinados con educación y respeto. Cuidado con las bromas ofensivas o con las gamberradas que pueden ver a otra persona. Este tipo de acciones no deja en mal lugar a las personas que los sufren, sino a las personas que las hacen. Dice muy poco en nuestro favor si participamos en ellas y dejan ver el tipo de personas que son quienes las hacen.

A medida que pasan las horas, las personas toman confianza y se van creando afinidades entre ellas. Cuidado con los flirteos, el alcohol a muchos que no están acostumbrado los desinhibe , las muestras de cariño y otros gestos más allá de la amistad. Recordemos que son compañeros con los que compartimos gran parte de las horas del día, durante muchos días al año. Si tenemos un «affaire», o aventura, abuso de confianza, debe quedar entre nosotros y la otra persona. Nada de airearlo por toda la empresa.

10 Reglas Protocolares dentro de la Fiesta de Navidad de la empresa o institución que usted trabaja

  1. Alcohol: con mucha prudencia.

Con unas cuantas copas de vino o de cualquier otro tipo de alcohol se pueden hacer y decir cosas que luego pesan sobre nuestra imagen o incluso sobre nuestro futuro profesional. Hay que beber con moderación, no solo por cuestiones de salud, sino por cuestiones meramente personales y de imagen. Es un espectáculo poco grato ver a una persona borracha y sin control.

  1. Hablar más de la cuenta

¡Cuidado con lo que decimos! Hablar sin control es peligroso, siempre hay gente que «lo registra todo». Luego, ‘alguien’ puede tratar de recordar esas palabras o comentarios en el momento menos oportuno para nosotros -y seguramente el más oportuno para él-. También puede perjudicarnos, sincerarnos demasiado, hablando de los jefes o de otros compañeros de trabajo.

  1. Comportamiento: ¿dónde se han quedado los buenos modales?

Bailar encima de una mesa, hacer un striptease y muchos otros comportamientos divertidos en ese momento, nos pueden pasar factura en el futuro. Muchos de estos «shows» pueden ser vistos por millones de personas en forma de fotografías y vídeos colgados de la red -YouTube-. Siempre hay algún ‘gracioso’ que comparte en las redes sociales -Instagram , Tik Toc , Facebook, Twitter, etcétera- estos vídeos. También, de forma directa, por mensaje, vía Whatsapp, Telegram, Signal y en otros muchos sitios y plataformas. O porque no en medios digitales puede usted ser el protagonista de una mala jugada .

  1. Tratar con respeto a los demás. En la confianza a veces ronda el peligro.

No debemos olvidar que los jefes siempre siguen siendo los jefes, y los empleados sus subordinados. Los tratamientos deben ser correctos. Hay que saber comportarse como un jefe, o como un empleado guardando unas ciertas distancias. En algunos casos, estas reuniones sirven para «estudiar» ciertas características de las personas. Al observar sus comportamientos, que no suelen manifestar tan «espontáneos» en otras ocasiones, se ve cómo es esa persona. Hay que tener un poco de cuidado porque nos pueden estar «estudiando» sin que nos demos cuenta. Confianzas, las justas.

  1. Ser nosotros mismos, no alguien que no somos.

No hay que hacer cosas que no vayan con nuestra forma de ser o que no realicemos habitualmente. Si beber no nos sienta bien, es mejor no beber. Si no nos gusta hacer una determinada cosa, no debemos dejarnos llevar por el momento. Y mucho menos cuando la proposición no sea muy prudente. Una cosa es ser afable, cordial, amable y sociable y otra es ceder a las presiones hechas por los «sagaces» del grupo. Siempre suele haber ‘alguien’ que plantea retos bastante «subidos de tono» o demasiado descabellados. Hay que saber diferenciar una broma de una gamberrada o algo mucho peor, una humillación pública. No se vea tan arribista simplemente sea usted, sin poses .

  1. Relacionarse: no nos quedemos en una esquina como meros espectadores

Recuerde que en la cena hay compañeros de trabajo, jefes y subordinados, es aconsejable relacionarse y conversar. Pero cuidado «si la cosa pasa a mayores». Cada persona es perfectamente libre de hacer lo que quiera, pero hay que recordar que debemos convivir, con la mayoría de estas personas, el resto del año. Un desliz (o affaire) puede ser el principio, tanto de una buena amistad o algo más, pero también el de unos 15 minutos de fama luego todo vuelve a su lugar si usted no tiene la suficiente madurez e inteligencia emocional no se involucre con un compañero de trabajo o peor con su jefe , eso no deja ninguna consecuencia justa para ambos de cabeza. Hay que ser prudentes y actuar de forma consciente, llevado por nuestros sentimientos, no llevados por la emoción del momento.

  1. Hacer regalos: ¿tradición o espontaneidad?

Los regalos, cuando hay un intercambio de regalos, deben estar ‘consensuados’ para evitar diferencias entre unos y otros, y no crear un ‘mal ambiente’. El famoso angelito o una costumbre similar en la empresa, nos debe ‘obligar’ a averiguar o a saber qué tipo de regalos se hacen en estas ocasiones, si es la primera vez que participamos. Es bueno saber qué cantidad se suele gastar cada persona en estos obsequios (al menos una cantidad aproximada).

  1. Cómo vestirse para una comida de Navidad de empresa

El código de vestimenta es una parte importante de nuestra imagen en cualquier ámbito. Una cosa es que dejamos olvidada la corbata o los escotes pronunciados con los senos expuestos a todos comenzando por su jefe , y otra que dejamos olvidada la elegancia. Se puede vestir de forma deportiva -sport-, de jeans, de falda, pero con cierto gusto y un poco de sentido común. Un vestuario informal no quiere decir ir desaliñado o con un vestuario poco adecuado para la ocasión.

  1. Diversión, sí. Desenfreno, no

La prudencia y el sentido común no tienen por qué ser un freno para pasar una jornada divertida. La moderación debe ser el «termómetro» que debemos utilizar para evitar llegar al desmadre o el descontrol. Es bueno recordar que hay «un día después». En muchas ocasiones se confunde la diversión con el desenfreno. Un comportamiento de este tipo suele llevar a todo lo contrario a una velada divertida. No suele acabar demasiado bien.

  1. IMAGEN. La forma de vestir junto con nuestros modales y nuestro comportamiento son el reflejo que damos de la empresa o institución a la que representamos. La imagen que proyectamos a los demás es nuestra tarjeta de visita a cualquier parte donde vayamos. Aunque las personas tengamos otros muchos valores, la primera impresión es fundamental -es muy difícil cambiar una mala primera impresión-. La forma de vestir junto con nuestros modales y nuestro comportamiento son el reflejo que damos de la empresa o institución a la que representamos. Según reza un dicho popular:»Te reciben según te presentas; te despiden según te comportas».

Tener una buena imagen, no solamente es cuestión de vestuario. Nuestra imagen exterior está muy condicionada por tener un aspecto limpio y aseado. Debemos tratar de tener un aspecto agradable y limpio. Esto se consigue con: una buena higiene corporal diaria (ducha o baño, cambio de muda, uso de un desodorante, etcétera), un cabello cuidado y bien arreglado (aunque se lleve melena se debe llevar bien cortada y arreglada), las uñas bien cortadas, las manos limpias, el maquillaje moderado (hay veces que una persona no se maquilla sino que se «restaura» decía mi abuela), una barba bien cuidada, etcétera. Tenemos que dar una imagen exterior correcta, sin perder nuestra propia personalidad. Si llevas accesorios deben ir acordes al tipo de vestuario utilizado y la ocasión -una reunión de trabajo, una comida de negocios, una presentación, etcétera-.

Tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, el vestuario depende de forma importante del tipo de trabajo que tengamos. No deben perder su imagen profesional en una fiesta de la empresa o institución.

Soy Rocio Regalado Protocolo RD , es un placer saber estar y ser.

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