InicioOpiniónEl Último Baile de Lula / A Última Dança de Lula

El Último Baile de Lula / A Última Dança de Lula

Por Jhanel Ferreras

El último baile de Lula. El veterano político de 80 años busca su cuarto y, quizás, su último mandato como presidente de Brasil.

La democracia brasileña representa la mayor convocatoria electoral de América Latina.

Brasil encabeza la mayor economía de América Latina, seguido de México, Argentina, Colombia y Chile.

En Brasil, el voto es obligatorio para los ciudadanos de 18 a 70 años. Es opcional para adolescentes de 16 y 17 años y para adultos mayores de 70.

Hace ya más de un cuarto de siglo que se ejerce el voto electrónico y el conteo automático.

El domingo 4 de octubre están convocados los ciudadanos a elegir, en un sistema de mayoría absoluta. Si nadie alcanza el 50%, habrá segunda vuelta el último domingo de octubre, por mayoría simple. Un solo voto puede decidir.

También se elegirán 513 diputados por el sistema proporcional con lista abierta. Cada estado tiene un mínimo de 8 y un máximo de 70 diputados, según su población.

Lula, del PT, tiene entre 40% y 45% según algunas encuestas.

Muchos sectores importantes de la vida productiva de Brasil señalaban que el exministro del gobierno de Jair Bolsonaro, Tarcísio de Freitas, era la figura más completa para ocupar la presidencia. El gobernador de São Paulo se perfiló en todos los sondeos importantes como el candidato más competitivo para enfrentar al oficialismo, pero al no contar con el apoyo del expresidente Jair Bolsonaro, decidió no presentarse.

Así apareció en el escenario el joven Flávio Bolsonaro, de 45 años, actual senador por Río de Janeiro, como el responsable de aglutinar la fuerza de su padre en un movimiento político llamado bolsonarismo.

Flávio, a pesar de ser joven, no es un improvisado en política. Desde 2003 fue diputado estatal hasta 2019, cuando pasó a ser senador federal.

Los temas que dominan el debate electoral en Brasil son: la economía, la inflación, el empleo, la seguridad pública, la Amazonia, el clima y la reforma tributaria.

Las tres principales ciudades definen casi el 40% de la elección presidencial.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro serán las figuras más importantes del proceso, con posiciones diametralmente distintas.

La estrategia electoral por la conquista de los votos tendrá factores internos y externos muy marcados por la geopolítica contemporánea.

Lula representa la dignidad del socialismo en América Latina. Es un modelo de líder exitoso que ha ganado tres veces la presidencia de forma democrática y que se presenta, posiblemente, a su última elección.

Flávio Bolsonaro, por su parte, es el candidato de la nueva corriente de derecha. Encarna el discurso de seguridad ciudadana férrea, los valores cristianos, la finalización de las agendas globalistas y un aliado fundamental al bloque «Escudo de las Américas».

El G7 y los BRICS también tienen intereses en las elecciones del 4 de octubre. Dependiendo del resultado, Brasil podría girar y marcar distancia o permanecer en los BRICS.

El partido de Lula tiene una base sólida en la sociedad brasileña, con el desgaste natural de tres periodos. Mientras tanto, el movimiento bolsonarista es también una realidad electoral, aunque quizás no todos los sectores de inversión y capital se sientan representados por el discurso incendiario de Flávio.

Lula plantea la tesis: «el Estado invierte para que el pueblo consuma». La oposición, en cambio, habla de «inversión privada para que el Estado gaste menos». Dos posiciones encontradas.

A menos de 40 días para las elecciones presidenciales en Brasil, Lula se visualiza como favorito, aunque las encuestas lo colocan por debajo del 50% de la intención de voto.

Para que Flávio tenga posibilidades de ganar la presidencia, debe trabajar para mantener en menos de dos dígitos la ventaja del oficialismo y forzar una segunda vuelta. Luego deberá captar el 9% de los otros candidatos de derecha que irán de forma separada.

Si el presidente Lula le lleva más de 10 puntos a la oposición en la primera vuelta, será muy difícil remontar esos votos en la segunda vuelta del último domingo de octubre.

Para el 4 de octubre están convocadas 158,7 millones de personas en Brasil.

Las mujeres serán 83.887.126 electoras, equivalentes al 52,84% del padrón. Los hombres serán 74.845.001, para un 47,15%.

Los votos del exterior serán aproximadamente 918.876.

En el último torneo electoral de América Latina, los brasileños tendrán dos caminos: resistir con el socialismo moderado o ampliar la base de la nueva ola de derecha.

Alea iacta est.

El autor es Mercadologo, Catedrático y Experto en Geopolítica.

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